Viajar a Marrakech

Viajar a Marrakech

Cuando pensamos en un lugar lejano y totalmente diferente se nos vienen a la mente destinos como Tailandia, Filipinas o Madagascar, por nombrar solo algunos ejemplos. Destinos a los que quizás no sea necesario viajar por el momento cuando Europa cuenta con un vecino exótico más que recomendable: Marruecos.

Ahora sólo falta decidir qué ciudad escoger de entre todas las propuestas que ofrece el país del cous cous. ¿Fez? ¿La Casablanca de Bogart? Sí, pero si quieres tener todo Marruecos en un mismo envoltorio yo optaría por viajar a Marrakech, la ciudad más dinámica y completa de un país donde el regateo es un obligado, los locales hablan mejor español del que piensas y hospedarse en un riad típico puede convertirse en la quinta esencia de una escapada romántica.

Una muralla de 16 kilómetros separa la nueva Marrakech de esa más antigua, ancestral y, por ende, atractiva. La Medina de la ciudad más hipnótica de Marruecos es un laberinto de casas de las que cuelgan tapices brillantes y calles colmadas de puestos de especias y bullicio, mucho bullicio.

En primer lugar elegiremos el alojamiento, y aunque son muchas las opciones económicas a la hora de hospedarnos en Marrakech, escoger un riad será la mejor opción. Los riads son típicas construcciones árabes en las que el interior de la vivienda gira en torno a una fuente, con techo descubierto y aderezada de mosaicos y plantas exóticas. Uno de los mejores referentes de este tipo de construcción en el corazón de la ciudad es el Amour Riad, mi personal recomendación. Un alojamiento a tres calles del centro, en una zona tranquila, económica y con terraza propia para tumbarse a ver los alminares de las mezquinas que sobresalen por encima de los tejados de la ciudad.

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